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Mutarjim daftaridan
«LA NOCHE DANZABA CANDELABROS ESE DÍA…» – Rakhmat BOBOJON

«LA NOCHE DANZABA CANDELABROS ESE DÍA…» – Rakhmat BOBOJON

Nació en 1998, en la región de Kharezm, Uzbekistán. Trabaja como editor de la sección “Literatura uzbeka” de la revista “Kitob dunyosi”.

* * *

La noche danzaba

candelabros ese día,

La luna cubría su rostro.

Un hombre soñando (que iba a llorar)

Quería dejar esa ciudad y ese lugar.

No solía rezar por la fortuna perdida.

Poseía versos de dolor en su espíritu.

El aislamiento es un muro que nunca se romperá

a lo que empalmó odio.

Y el Dios estaba allí, sobre esa pared,

Y la tristeza solía nacer allí también.

Entonces vino un ángel

con enfermedades,

con tortura,

con alegría y

con felicidad –

Con todo lo suyo.

Todo el dolor goteó cuando nuestros ojos se encontraron.

Se consideraba uno de los afortunados.

Incluso él no sabía que había perdido

todos los otoños por una primavera.

La última palabra mezclada con lágrimas

«Tengo que ir ahora»

«Quizás tengas razón»

Entonces un hombre lentamente y uno por uno

empezó a perder su todo.

Su alma no pudo contar fechas,

luego dejó de esperar la ayuda de Todopoderoso.

Dime, ¿contra qué pared debe estrellarse la cabeza?

Porque es un hombre que perdió todo lo que tenía.

* * *

Mi enfermedad nunca dirá adiós

Nunca abandona por las noches.

De pie en filas, esperando tu sentencia

Párpados: son protectores leales de tus ojos.

No permitirán que ni siquiera el polvo se acerque

para proteger la pupila de noche y de día.

Me pregunto, dime, Dios, por qué estos guardias leales

no puede mantener sus lágrimas en sus lugares.

* * *

Mil cielos dijeron sus palabras a mí,

¿Qué sentimiento tenías: dolor o sorpresa?

Los ángeles regresan cargando y cuidando

Recompensa suprema que dan tus ojos…

Un cielo es fortuna, otro – consternación,

Uno es risa, uno es suspiros sin nombre

Bajo el cielo que nos unió

La lujuria nació profundamente en nuestros ojos.

Si tan sólo no dejara de pensarte

Si tan solo mi amor no prohibiera nuestros corazones

Hay un puente de pelo del cielo a la tierra

Cuanto más ancho para ir y más pequeño para el retorno.

Escribí tus recuerdos en mi memoria

Dejando caer nuestro ánimo de forma inquieta.

Dime, ¿a qué suelo apuntaste?

¿Eras la lluvia de qué cielo?

Traductor Manuel Alejandro Ceballos 

Fikr bildirish

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